
"Te prometo que ese día voy a estar ahí, no importa que no me dejen ni nada. Te prometo que voy a estar ahí."
Duele creer, ilusionarse y que de la nada todo se difumine (¡Hola realidad!). Es inevitable no creerle a ciertas personas, pero tampoco hay que vivir defraudado. ¿Creer o reventar? No gracias. Cansa, cansa, cansa. Bueno, basta. Por creer tanto hoy estoy sentada en la misma silla de todos los días, en la misma soledad de todos los días: Creyendo podés reventar. Pero no creyendo te quedás solo. No sé no sé y vuelvo a no saber cuando decir ¡Basta! (bueno, en realidad no quiero). Siendo algo tan especial para ambas personas, no prometas cosas que no vas a cumplir. Después fijate quien sale lastimado.